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Vuelve la sección “Personas de Mi País”. Hoy les presento a Geronimo Alvarez Prado. Lo conocimos en Tilcara. Geronimo participa activamente desde hace muchos años en la lucha del movimiento indigena. Si algún día andan por Tilcara, pregunten por el y traten de tomar unos mates.

Si optica de la realidad es más que interesante y está muy predispuesto a compartir la cosmovisión de los pueblos que habitan desde hace miles de años toda la región del altiplano.

Foto: Cooper&Gorfer

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Hoy les presento a Pedro. El es lonco en la comunidad mapuche de Malargue. Vive en lo que la mayoría conoce como “Castillos de Pincheira” pero ellos llaman por su nombre original mapuche “Malal Ko”. Pedro nos recibió en la Ruca (vivienda tradicional mapuche) que estaba terminando de construir y mate de por medio nos contó mucho sobre su cultura y costumbres que están trabajando para recuperar.

El pueblo mapuche está atravesando actualmente un proceso de reconocimiento y reencuentro con sus tradiciones y valores. Pedro nos cuenta como el está custodiando la zona. Malal Ko es un valle hermoso, donde se instaló un camping que no respeta la manera mapuche de relacionarse con la naturaleza. Por ejemplo, cambiaron el curso del rio para acomodar su camping. Es por eso que la comunidad está luchando para recuperar esas tierras y administrar la explotación turística ellos mismos. Su primer medida sería sacar el puente que construyeron. Mucha gente ve los “Castillos de Pincheira” como una hermosa atracción pero para ellos es un lugar sagrado y como tal debe ser conservado.

Valle Malal Ko

Entre mate y mate siguió la charla. Después nos dijo que tenía que ir a buscar a sus ovejas y nos invitó a caminar un rato. En la caminata nos mostró sitios para rituales, hierbas usadas para curar y nos contó muchas historias del lugar. Yo le pregunté que sentía por ejemplo cuando alguien cambiaba el curso de un rio para sacar redito económico. Su respuesta resonó un mi cabeza por un largo rato, mientras manejaba de regreso a Malargue: “No me interesa la venganza, ni guardo rencor. Porque para nosotros los mapuches, lo que pasó, pasó porque tenía que pasar. No importa el pasado, sino lo que viene”.

Pedro

Foto Valle: Gonzalo Pardo

Foto Pedro: Cooper&Gorfer

Esta es la segunda entrega de ¨Personas de mi País¨. Cómo ya sabén, son mis impresiones de las personas que conocí durante mi viaje con Project Seek.

Hoy les quiero presentar a Gallo y a Chavela, un matrimonio que vive en Tilcara, Jujuy. Pero para contarles como los conocimos, primero aprovecho y les cuento de Carlitos Cabrera. A Carlitos lo conocimos en el Museo Soto Avendaño que está justo enfrente de la plaza central de Tilcara y funciona en la casa que perteneció al ilustre Héroe Gaucho de la Quebrada de Humahuaca en la lucha por la Independencia argentina; el Coronel Don Manuel Alvarez Prado.

El museo tiene una muestra permanente donada por Soto Avendaño y exhibe obras originales en yeso del escultor, que entre otras obras, hizo el Monumento a los Héroes de la Independencia, que se encuentra en Humahuaca. Su obra es muy interesante y la visita al museo es gratuita.

Volviendo a mi relato, les quiero presentar a Carlitos.

Carlitos, además de trabajar en el museo durante la mañana, es el dueño de la ¨Peña de Carlitos¨, donde cenamos y disfrutamos de la música en vivo del mismo Carlitos y de una banda llamada ¨Los Chakras¨. Desde que lo conocimos Carlitos se mostró siempre dispuesto a ayudarnos. Primero se sacó unas fotos, cómo la que ven arriba, en las que no tuvo problemas en sacarse la camisa, para risa de todos los puesteros de la feria.

Pero después fue gran participe de nuestra estadía en Tilcara, porque nos presentó un montón de personas y también nos acompaño al Carnaval de Flores en Jueya, un pueblo muy chiquito a unos 6km de Tilcara.

Entre las personas que nos presentó estaba Chavela, que es hija del primer fotógrafo de Tilcara. No dudamos en que queriamos conocerla y ver si quería compartir fotos antiguas e historias del lugar con nosotros. Pero Carlitos nos dijo que había pasado por la casa y que no estaba. Nuestra desilución duró muy poco, porque apenas nos subimos al auto, Carlitos prendió la radio y dijo: ¨Ah, esa que habla es Chavela. Está haciendo su programa de radio. Vamos a la radio¨. Y fue así que emprendimos viaje. Llegamos a una casa con una escalera de metal y subimos con Carlitos al frente. Yo subí último y antes de entrar empece a escuchar unos ladridos terribles. Entonces se escucharon unos gritos y los ladridos pararon. Al entrar lo ví por primera vez a Gallo y al perrito diminuto que tanto impresionaba. Carlitos y yo le explicamos rápidamente porque estabamos ahí y nos invitó sin dudar a entrar al estudio.

Cuando entramos al estudio, la vimos a Chavela con los auriculares puestos presentando un tema. Gallo era el operador. En un rincón hecho de machimbre con decenas de cds colgados con tanza del techo y una computadora, puso el tema y le hizo señas a Chavela de que ya tenía el microfono cerrado. La saludamos y empezamos a charlar. Su programa era de tango, mientras que Gallo conducía el programa anterior, donde pasaba flolklore y hablaba de las tradiciones argentinas. Después de charlar un rato, en los momentos en los que había temas sonando, arreglamos que los visitariamos al día siguiente en su casa.

Al día siguiente fuimos a su casa. Nos recibieron con Mate y charlamos de todo un poco. Gallo y Chavela están casados hace más de 50 años y tienen 4 hijas y muchos nietos. Chavela nos contó que cuando se casaron hicieron un trato: Gallo elegiría los nombres de las hijas mujeres y Chavela los de los hombres. Entonces el nombró a sus 3 primeras hijas, pero cuando llegó la cuarta le dijo a Chavela, “Está te toca a vos” y le cedió la elección de nombre a pesar de su acuerdo. Son un matrimonio que disfruta mucho de la música y de las tradiciones. Son dueños de un gran local que está en la esquina de su casa. Es uno de los primeros locales que hubo en Tilcara y cuando era un almacén la gente entraba a caballo a hacer las compras. Después Gallo puso un restaurant que atendió con sus hijas, donde el tocaba junto a otros músicos, hasta muy tarde. Pero después se volvió muy desgastante y decidieron alquilar el local. Ahora es un restaurant que recibe muchos turistas.

Recorrimos un albúm con fotos de principios del siglo XX sacadas por el padre de Chavela. Ella nos contó como el había aprendido fotografía leyendo los catalogos que le llegaban desde Buenos Aires a su almacén. También era músico y nos hicieron escuchar la única grabación que había de el. Junto a su hermano tocaba bandoneón y guitarra ejecutando canciones de su autoría. Fue ahí cuando Chavela decidió regalarle a Nina y a Sarah una partitura original de uno de los temas de su padre.

Después de toda la charla, llegó el momento de las fotos. Salimos a la calle. Chavela y Gallo no tuvieron problemas. Jugaron y bailaron para la cámara.

Después de las fotos, volvimos a entrar, tomamos unos mates más y nos despedimos. Como en todo el viaje, la gente como Gallo y Chavela nos recibió de buena gana queriendo compartir su vida y sus historias. Que decir de Carlitos, guía y amigo tilcareño. A veces uno se olvida lo interesante que puede ser conocer las Personas de mi País.

Un poco de Backstage mientras Gallo y Chavela bailaban y yo asistía

Fotos: Cooper&Gorfer

Esta es la primera entrega de esta nueva sección llamada ¨Personas de mi País¨, que nace a partir de las personas que abrieron sus vidas e historias durante el viaje que realicé con Project Seek. La idea es mostrarles algunas fotos que sacaron Nina y Sarah y contarles un poco mi visión o experiencia con estás personas que nos recibieron tan bien en diferentes partes de nuestro país. Con suerte, esto será solo el comienzo y en el futuro podremos conoces muchas más personas de nuestro país.

Hoy les presento a Doña Clorinda. Empecemos por decir que Gabi, del Eco Hostel Malargüe, me comentó de Doña Clorinda, a quien conoció porque tenía un ejemplar embalsamado de un roedor que los investigadores no ven hace aproximadamente 10 años. Ella lo mato porque peleaba con los perros y lo embalsamó. Y así fue como escuchamos por primera vez de Doña Clorinda, que vive en un puesto cerca de Mina Ethel cuidando su ganado y sus nietos.
El primer paso fue avisarle que ibamos. Entonces Gabi nos propuso mandarle un mensaje por la radio. En muchas áreas rurales todavía es común el uso de los anuncios por radio. Entonces anunciamos nuestra visita durante 2 días en AM, con la esperanza que Doña Clorinda espere nuestra llegada.
Dos días después emprendimos viaje, con un mapa muy básico en la mano y un cajón de verduras. Algo que aprendí en este viaje es que para la gente que vive en zonas aisladas, un pequeño gesto, puede significar mucho. Por eso, siempre es válido llevar algo a lo que esas personas no tienen fácil acceso. No es una cuestión de dinero, vale aclarar. Simplemente imaginen vivir en el medio del campo, qué darían por una fruta o verdura fresca? Las cosas que uno da por sentado, son valiosisimas cuando la lejanía de la civilización crece.
Después de 180kms de camino de ripio y algunas paradas a preguntar, llegamos al puesto de Doña Clorinda.
Afortunadamente, nos estaba esperando. Era una posibilidad real que estuviera recorriendo el campo y nos perdiesemos la chance de conocerla. Pero ahí estaba, no porque ella hubiera escuchado nuestro mensaje, sino porque una persona de un puesto cercano que si lo escucho, le aviso que alguien venía.

Nos recibió con una naturalidad increíble. Nos abrió su casa y entre mate y mate, empezamos a charlar. Doña Clorinda vivió en Lomas Moras desde que se casó. No fue a la escuela y solo fue a algún pueblo para visitar el registro civil o votar. Ahora con 78 años, ya no está obligada a votar y eso para ella es un alivio por ahorrarse el viaje.

Hablamos de política y nos dice que para ella es todo lo mismo. La única diferencia es el nombre del que nombran en la radio. No siente que ni lo bueno ni lo malo lleguen a encontrarla ahí. Traducir es una experiencia sorprendente. La distancia no está solo en el lenguaje, sino en mundos que están separados casi por, al menos, medio siglo.

Mientras charlamos varios de los nietos juegan alrededor nuestro, nos hacen preguntas y un par hasta se rien de la idea de ser fotografiados. Así que salimos de la casa para hacer algunas fotos. La forma de trabajar de Sarah y Nina es muy interesante. Ellas primero entrevistan para luego intentar interpretar las historias de las personas a través de su fotografía. Acá van algunas de las que sacaron ese día:

Entre fotos y juegos, se fue la tarde. Volvimos a entrar a la casa y tomamos unos mates mientras Nina les mostraba las fotos a todos.

Con la promesa de hacerle llegar la foto en la que está con sus nietos, nos despedimos de Doña Clorinda y toda su familia. Manejamos varias horas antes de volver a un lugar poblado. Y mientras Doña Clorinda sigue ahí, en Lomas Moras, esperando con un mate caliente a quien quiera visitarla.

Fotos: Cooper&Gorfer