Culpa

Publicado: 22 septiembre, 2010 en Cuentos, Textos
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Masticó más de lo necesario y tragó. Su mente estaba en blanco mientras miraba a su familia comer en el más absoluto silencio. Era la tercera vez que percibía que su hija quería decir algo pero se callaba. Estuvo a punto de preguntarle que tenía en mente, pero se contuvo. Se llevó otro pedazo de pescado a la boca y sintió la necesidad de decir algo, pero no supo qué.

Afuera un trueno auguraba una fuerte tormenta. Sus ojos brillaron ante la interrupción de ese incomodo silencio, aunque el ruido viniera de afuera. Segundos después cruzó los cubiertos, luego los brazos y siguió contemplando la cena familiar. Todos se miraban continuamente, pero parecían actuar al son de una coreografía aceitada que lograba que sus miradas no se cruzaran nunca.

Pasaron unos minutos más y todos terminaron de comer. Su hijo se levantó y corrió escaleras arriba. El hubiera preferido que se quedara un rato más, pero no pudo pensar ninguna excusa para retenerlo. Su mujer y su hija levantaban los platos mientras el fumaba con la mirada perdida.

Otro trueno lo distrajo y lo obligó a mirar por la ventana. El cielo estaba negro. La rutinaria cena llegaba a su fin y todo había sido como siempre. Igual que ayer, igual que mañana. Esa frase le cruzó la mente al mismo tiempo que escuchaba el timbre. Se levantó pensado en que no esperaba a nadie. Su esposa se asomó desde la cocina y lo miró con indiferencia. Él caminó hasta la puerta y la abrió lentamente.

Y ahí lo vio parado. Un hombre pequeño y mal vestido. Parecía que su cuerpo cargaba un peso mucho más grande del que sus diminutos hombros podían soportar. Lo miró en silencio y espero unos segundos.

— Disculpe que lo moleste a estas horas, pero le traigo la culpa que pidieron —dijo tímidamente el hombrecito.

El se dio vuelta y miró su casa por un instante. — Debe haber un error— dijo mientras se volteaba otra vez hacia el hombre —Si acá nadie tiene la culpa de nada.

— Perdón, debe haber sido mi error — murmuró el hombrecito mientras giraba sobre sí mismo con la cabeza gacha.

Él lo vio alejarse bajo la intensa lluvia que empezaba a caer. Lo miró apenas unos segundos y cerró la puerta.

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comentarios
  1. carlos dice:

    Hola Gon, termino de leer tu cuento y te escribo ahora para que los efectos no se diluyan en la cotidiana.Comentario publico: me gustó mucho el modo de llevar adelante la acción y más aun ese giro del final que deja la cuestión más abierta que cerrada.Comentario privado: un fuerte abrazo,
    Carlos

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